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El templo de Augusto

El templo de Augusto

El foro romano de la antigua Barcino es exactamente la plaza de Sant Jaume, lo que significa que, después de más de 2025 años, el centro de la ciudad sigue siendo el mismo enclave. En los años previos y posteriores al nacimiento de Jesucristo era el lugar donde se encontraba el gobierno y donde se hacían las principales transacciones comerciales de la ciudad, hoy en día seguimos teniendo el Ayuntamiento y el Palau de la Generalitat, donde se sigue llevando la gestión de la práctica ciudad y de toda Cataluña en realidad.

Alrededor del foro había termas, donde se relajaban y lavaban los patricios y algunos ciudadanos de la plebe, y el mercado donde se hacen contratos comerciales de exportación de tintes, cerámicas, vino, aceite y otros productos esenciales en la época. Había también la basílica, el edificio de la curia, casta formada por ediles y magistrados votados por los propios patricios, donde se reúnen los políticos para tomar decisiones jurídicas.

Plaza de Sant Jaume, el antiguo foro de Barcino

El templo de Augusto es un lugar significativo para la ciudad ya que fue erigido en honor del fundador de Barcino, el Cesar Augusto. Durante todo el imperio romano Barcino no fue más que una colonia siendo Tarraco el principal enclave romano de toda Hispania. El templo de Augusto estaba situado junto al foro, en la cima del monte Táber, que hoy en día es el barrio gótico de Barcelona. Para ver el templo nos encontramos con que en el interior de una edificación convencional podemos encontrar 4 columnas romanas, muy bien conservadas que son lo único que queda de dicho templo. Aún así no cabe duda que es una maravilla poder observarlas aún.

El templo muy posiblemente contenía una ara, es decir, un altar donde se harían sacrificios humanos o animales en honor a los dioses romanos. También debió haber esculturas de Augusto, esculturas donde el César aparecía de forma idealizada, casi como un Dios, más fuerte y bello de lo que seguramente fue en la realidad y con una armadura con ornamentos y representaciones de sus victorias.

Es probable que su construcción se iniciara por mandato de Tiberio, quien instituyó el culto a Augusto en todo el imperio.

Entrada actual al edificio donde antiguamente se encontraba el templo de Augusto