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Las murallas romanas

Las murallas romanas

La fundación de toda ciudad romana se basaba en criterios bastante rígidos, uno de ellos era la creación de dos calles a partir de las cuales se formaría el trazado urbano. Las calles principales se seccionaban entre ellas en el medio, en forma de cruz, y en el centro tendríamos el forum, lo que sería el centro de la ciudad. El cardo máximo, que traza la ciudad de norte a sur, y el decumano máximo, que lo haría de este a oeste. Habría pues cuatro entradas a la ciudad. Barcelona es el paradigma de la clásica ciudad romana. Lo fue entonces, en su fundación, y todo ello puede seguir viéndose a día de hoy, después de más de dos milenios.

Para acercarse a la Barcelona romana basta con irse al casco antiguo. Si nos situamos en la plaza de la Catedral, a la derecha del templo nos encontraríamos con la puerta praetoria, custodiada por dos torres. En este punto podemos ver también el acueducto romano, que traía sus aguas desde el río Besós.

Hasta las cercanías de la ciudad y en las afueras de la ciudad, los acueductos eran únicamente cañerías subterráneas, y a medida que se iban acercando a la ciudad se mostraba esta transportación de agua con las edificaciones altas en forma de u que todos identificamos como acueducto. En un principio se extraía el agua de manantiales cercanos a la ciudad, y a medida que se iba desarrollando la ciudad, la tomaban de ríos o depósitos de agua.

Acueducto romano en Barcelona

La primera fundación de Barcino se realizó el s.I a.C. y la muralla que se extiende a los lados de la catedral pertenecen a esa época. Las murallas se construían con sillares, piedras enormes y rectangulares, que daban empaque para resistir los ataques de otras tribus. En el s.III a.C. se construyó una segunda muralla, momento en que la era romana ya empezaba a decaer en cuanto a su influencia y poder frente a otros pueblos considerados bárbaros en la época. En esta segunda muralla las torres ya tienen base cuadrada, mientras que las anteriores, las de la primera muralla mostraban torres con base circular. La última parte del refuerzo de la muralla se realizó con Jaime I El conquistador durante el s. XII, rey de la corona de Aragón, quien amplió la ciudad por cuestiones de presión demográfica.

Las murallas servían para proteger la ciudad de las máquinas de asedio, por ejemplo de las Nagros, lo que hoy entenderíamos como catapultas pero de una estructura más básica, o de escorpiones, que eran ballestas gigantes.

Si os adentráis por la calle de la Palla podréis ver cómo sobre la muralla se levantaron durante la Edad Media edificios que aún hoy en día siguen habitados. Este fragmento de muralla corresponde a la segunda muralla del s.III al s. V.

Murallas de Barcelona sobre edificación

Desde vía Laietana, a dos minutos de la catedral también podemos ver muestras de muralla y de torres del s. I a.C. Si uno se acerca, se observa con claridad como los sillares se mantienen pero la mayoría están restaurados.

Primeras murallas de Barcelona