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La vía sepulcral romana

La vía sepulcral romana

Cerca del portal del Ángel, en un espacio llamado Plaza Madrid se ubica un vestigio valiosísimo de la época romana de Barcelona. Se trata de un cementerio romano ubicado en las afueras de lo que era la antigua ciudad de Barcino, concretamente un conjunto de 75 tumbas que se colocaron a ambos lados de una vía principal que conducía al interior de la antigua Barcino. La vía sepulcral se conserva en muy buen estado de conservación debido a dos grandes casuísticas: la primera haber sido parte del convento de las Santas Carmelitas descalzas construido en 1588, de modo que el cementerio quedó cubierto por el convento y por los sucesivos templos que fueron sucediéndole, y más tarde, durante la guerra civil española (1936-1939), se abrieron galerías para construir un refugio antiaéreo en aquel mismo punto, de modo que el espacio sirvió tanto para proteger a personas como a las tumbas romanas de las bombas que se cernieron entonces sobre la ciudad.

Las tumbas están hechas en piedra y en una especie de cemento rojizo típico de la época. Tienen forma de bóveda y en sí no contuvieron en su interior los cadáveres, sino ofrendas como vasijas de cerámica y joyas, y son a su vez que son los indicadores de que justo debajo de la piedra hay una fosa donde realmente estaba el cuerpo. Las tumbas pertenecen a ciudadanos de clase media, o lo que es lo mismo, a la plebe. Llama la atención los orificios realizados en las tumbas, éstos responden a una práctica de la época que consistía en ofrecer bebidas a los muertos como vino o agua como gesto de ofrenda.

La vía sepulcral es visible desde la calle y está descubierta por lo cual se puede disfrutar de forma totalmente gratuita.

Tumbas romanas en Barcelona